Alimentación
  • ¿Pecho o biberón?

    Leche fresca siempre a mano. Por muy lograda que sea una imitación, siempre será mejor el original, al fin y al cabo, es lo natural, ¿no?

    A pesar de esto, si por cualquier cosa no puedes dar de mamar a tu bebé, tampoco es una catástrofe. Lo querrás igual dándole leche en biberón. De una manera u otra, el bebé depende de ti para su nutrición. Sobre todo, tu bebé necesita que estés tranquila y relajada, capaz de transmitirle todo tu afecto. Ten en cuenta que los problemas emocionales pueden impedir la lactancia materna.

    Al principio el bebé se alimentará poco y con frecuencia. A los dos meses, se alimentará cada cuatro horas y tomará más que antes en cada toma. Es inútil intentar que coma si no lo desea, pero tampoco hay que dejarlo sin comer porque no ha llegado la hora. Eres tú la que debe adaptarse a él y no tu bebé a un reloj. Sabrás si tiene hambre por sus dulces gestos, los movimientos de búsqueda que hacen con los labios son signos bastante claros. Como un pequeño glotón, tu bebé vaciará el 90% de tu pecho en los primeros cinco minutos, pero después necesitará un ratito más para apurar el resto, rico en grasas muy buenas para el desarrollo de su cerebro.

    ¿SABÍAS QUÉ…?

    • La leche se produce en glándulas hundidas en el pecho, el tamaño no es un indicativo de la cantidad de leche.
    • Amamantar no deja los pechos flácidos, todo lo contrario, ya que estimula la pérdida del peso ganado durante el embarazo y a la vez estimula al útero a volver a su estado previo.
    • La leche materna se digiere tan bien que apenas deja residuos para formar las heces.
    • Durante los 3 ó 4 primeros días, los bebés pueden perder hasta un 8% de su peso. A partir de los 10 ó 12 días deberían pesar lo mismo que al nacer. A partir de aquí, suelen aumentar unos doscientos gramos por semana. La mayoría de los bebés duplican su peso en 4 o 5 meses.

Bibliografía

"Guía para el cuidado de tu hijo" de la Dra. Miriam Stoppard, "Bebés- bio" de Claire Gillman, "Tu hijo" del Dr. Benjamin Spock, "Bésame mucho" de Carlos González, "Mis 00 primeros días" de José Luis Romero.

Alertas

  • Caídas

    Cerrar las ventanas y balcones, el acceso a las escaleras, colocar protectores en las esquinas de los muebles, sujetar las alfombras al suelo con cintas adhesivas… Pequeños detalles os pueden ayudar a hacer más llevaderas las primeras caídas de vuestro pequeño, muchas veces inevitables cuando comienzan a caminar. Las caídas de los niños mayores, que se producen desde su propia altura al corretear o gatear, son leves y son los accidentes más corrientes. No obstante, si os tropezáis llevándolos en brazos, para él serán caídas desde alturas importantes y un golpe puede ser muy grave. Si se trata de un bebé, aunque penséis que va a estarse quieto, es aconsejable no perderle de vista ni un instante cuando lo dejéis en sitios altos, por ejemplo, el cambiador. La precaución es el mejor aliado para las caídas.

  • Convulsiones febriles

    El aumento de la temperatura que acompaña a una infección viral suele ser la causa de las convulsiones en niños de 12 meses a 4 años. Para bajar la temperatura os aconsejamos desnudar al pequeño y despejar el espacio donde esté para evitar que se haga daño. Una vez paren las convulsiones, hay que tratar la fiebre pasándole una esponja empapada en agua tibia. No hay que dejar solo al niño ni colocarle nada en la boca. Una vez recuperado, lo mejor es que llaméis a vuestro pediatra. Si la convulsión vuelve y se prolonga más de 15 minutos, llamad a una ambulancia. El médico siempre sabrá qué hacer.

  • Cuerpo extraño en la nariz

    Es muy posible que nos demos cuenta días después, un síntoma es la mucosidad manchada de sangre. La presencia de un cuerpo extraño en la nariz no es grave pero se ha de evitar que el niño inhale el objeto, por lo que es necesario llevarlo al hospital. Tranquilizad al pequeño y haced que respire por la boca. ¡En el centro hospitalario el médico le extraerá el objeto en unos pocos minutos!

  • Fiebre alta

    La frente caliente es el primer síntoma de la fiebre pero, para aseguraros, debéis comprobar la temperatura con un termómetro. Para bajar la fiebre podéis empapar paños con agua tibia empezando por la cabeza y luego el resto del cuerpo. Si la fiebre dura más de 24 horas o existe algún síntoma adicional, contactad con vuestro médico. En niños menores de 6 meses las temperaturas superiores a 38ºC deben tomarse muy en serio.

  • Mordeduras de animales domésticos

    Lo primero que debéis a hacer es lavar la herida con agua y jabón y acudir al médico, incluso aunque creáis que no va a ser necesario poner puntos. Es importante tener en cuenta que seguramente os recetarán antibióticos para que no se infecte la herida o bien le pondrán la inyección del tétanos. ¡No temáis, las mascotas suelen ser muy pacientes con los más pequeños de la casa!

  • Sustos del recién nacido

    A los bebés les asusta mucho lo que no conocen y no es raro que les pongan nerviosos los ruidos de los electrodomésticos, los gritos de las personas o animales, o una simple sombra inquietante. Intentad que esté en lugares tranquilos para que no sufra muchos sobresaltos. Si mantenéis una actitud tranquila y segura, el contacto con vosotros le ayudará, el bebé lo percibirá. Evitad que se tenga que enfrentar a sus "pequeños fantasmas".

  • Vómitos

    Si vuestro hijo vomita de forma intermitente durante un período de 6 horas o más, sobre todo si tiene diarrea o fiebre, debéis acudir al médico. Por norma general, la causa de los vómitos es que algún alimento le ha sentado mal o bien se trata de una gastroenteritis. Pero si es continuo es necesario visitar al médico para descartar que pueda haber alguna causa más grave. El pediatra siempre sabrá qué hacer.

  • Si estáis preocupados, no dudéis en llamar a vuestro médico.

    A continuación os detallamos una serie de preguntas que vuestro pediatra os puede preguntar para determinar un diagnóstico por teléfono. Éstas os ayudarán a definir los síntomas para informar al médico.

    ¿Ha vomitado el niño o sufrido diarrea? ¿Tiene algún dolor? ¿Dónde está localizado? ¿Cuánto tiempo ha durado? ¿Le habéis dado algo para aliviarle? ¿Ha aumentado su temperatura? ¿Con qué rapidez apareció la fiebre y cuál fue la temperatura más alta? ¿Ha perdido la conciencia en algún momento? ¿Habéis observado glándulas hinchadas o erupción? ¿Ha tenido mareos o visión borrosa? El médico también os hará preguntas sobre el apetito y las pautas de sueño.

bibliografías

  • "Guía para el cuidado de tu hijo" de la Dra. Miriam Stoppard.
  • "Mis primeros 100 días" Guía médica para el recién nacido de José Luis Romero.
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