Manual práctico para el recién nacido
¿Por qué llora si no le pasa nada? ¿Lo abrigo demasiado? ¿Cuándo lo puedo bañar? ¿Come suficiente?... Ya estáis en casa con vuestro pequeño y os surgen montones de dudas, incluso, a veces desearíais que hubiera nacido con un manual de instrucciones bajo el brazo. La naturaleza nos ha dotado de un gran instinto, posiblemente, con la finalidad de preservar la especie, así que no dejéis de escucharlo. Mientras tanto y para vuestra tranquilidad, os dejamos esta guía que os ayudará a superar los primeros meses.
  • ¿Por qué llora?

    Quién no llora no mama. Si un bebé llora es porque necesita algo, es su forma de comunicarse, el problema es saber qué es lo que está pidiendo. Para descubrirlo, lo mejor que podéis hacer es poner en práctica la técnica prueba-error: quiere comer, tiene calor, necesita un cambio de pañales, la ropa le molesta, está harto de una postura, quiere dormir y le cuesta coger el sueño, tiene frío (muy raro), busca compañía (muy corriente). Solo hay que ir probando hasta dar con la solución. La práctica hace mucho para aprender idiomas.

  • ¿Si se calla al cogerlo en brazos, lo estaremos mal acostumbrando?

    Si deja de llorar en brazos, es evidente lo que pedía… Si lo cogéis se acostumbrará a saber que hay alguien que se preocupa por él y esta no es una mala manera de tratar a alguien que todavía no sabe dónde está. Sin embargo, sí es verdad que cogerlo en brazos puede resultar perjudicial si lo hacéis sin averiguar por qué está llorando, solo para que se calme. Si lo hacéis simplemente para que calle, vuestro bebé sí puede acostumbrarse y exigir este contacto cada vez que esté inquieto. Los bebés son humanos y como tales, son inteligentes.

  • ¿Es normal el color de su piel?

    Al nacer tienen un color muy encendido porque les circula bastante sangre por la piel pero poco a poco disminuye y su color cambia al rosa o al amarillo. En este último caso puede resultar absolutamente normal a partir de los dos o tres días de vida, se trata de una subida de bilirrubina, “ictericia fisiológica”. El pediatra evaluará si es excesivo o normal. A veces sus manos y pies azulean pero es algo normal durante los primeros meses, sobre todo si no están bien abrigados. Habitualmente les salen unos granitos que recuerdan a picaduras de pulga. Éstos vuelven a irse tal y como han salido. El mensaje general es: tranquilidad, el pediatra os informara de la gravedad de la situación.

  • ¿Cuándo y cómo lo puedo bañar?

    A pesar de lo que se oye a veces, no hace falta esperar a que se le caiga el ombligo para bañar a vuestro bebé. Aunque se moje un momento durante el baño, no pasa nada si éste se seca cuidadosamente y se cura bien. Ni tanto ni tan calvo, tampoco hace falta bañarlo todos los días. La excesiva limpieza o duración de los baños pueden irritar la piel del bebé. Para que no coja frío la temperatura del baño es ideal si está por encima de los 20º y la del agua solo tibia, a la misma temperatura del cuerpo. Un breve baño diario en agua tibia es bueno, pero nunca obligatorio.

  • ¿Sabré darle el pecho?

    Dar de mamar tiene mucho de instinto y de sentido común, pero también requiere un mínimo aprendizaje. Algunos consejos: Coloca al bebé bien centrado sobre el pecho y encuentra la postura más cómoda para ti, introdúcele el pezón lo más hondo que puedas de forma que su boca cubra gran parte de la areola, si lo ves necesario, sostén el pecho para que no le tape la nariz, no interpongas los dedos entre el pezón y la boca del bebé y no te dejes seducir por su carita, acariciándole mientras mama, le distraes. Respeta tu instinto y disfruta dándole de mamar.

¿SABÍAS QUÉ…?

  • El mejor pañal es el que se cambia a tiempo. Hay que cambiar al bebé pronto, lavarlo aclarándolo muy bien y secarlo aún mejor. No esperes a que se haya ensuciado de cacas, la orina es mucho más irritante para la piel.
  • Por norma los bebés deben dormir boca arriba hasta los seis meses.
  • El llanto de un bebé enfermo suele ser diferente y casi siempre va acompañado por otros signos de alarma. El llanto débil es siempre más alarmante que el vigoroso.
  • El pecho podrá tener más o menos cantidad de leche, pero siempre será de buena calidad, inmejorable si sigues una dieta normal.
  • Dar el pecho es lo mejor, pero a veces existen circunstancias que no te lo permiten. Si es así, una buena dieta con biberón también le ayudará a crecer.
  • Es muy peligroso pero difícil que un bebé pase frío, pero es mucho más corriente y peligroso abrigarles demasiado. Solo necesitan un poco más de abrigo que cualquier adulto que esté en su lugar.

Bibliografía

"Mis primeros 100 días" Guía médica para el recién nacido de José Luis Romero.

Alertas

  • Caídas

    Cerrar las ventanas y balcones, el acceso a las escaleras, colocar protectores en las esquinas de los muebles, sujetar las alfombras al suelo con cintas adhesivas… Pequeños detalles os pueden ayudar a hacer más llevaderas las primeras caídas de vuestro pequeño, muchas veces inevitables cuando comienzan a caminar. Las caídas de los niños mayores, que se producen desde su propia altura al corretear o gatear, son leves y son los accidentes más corrientes. No obstante, si os tropezáis llevándolos en brazos, para él serán caídas desde alturas importantes y un golpe puede ser muy grave. Si se trata de un bebé, aunque penséis que va a estarse quieto, es aconsejable no perderle de vista ni un instante cuando lo dejéis en sitios altos, por ejemplo, el cambiador. La precaución es el mejor aliado para las caídas.

  • Convulsiones febriles

    El aumento de la temperatura que acompaña a una infección viral suele ser la causa de las convulsiones en niños de 12 meses a 4 años. Para bajar la temperatura os aconsejamos desnudar al pequeño y despejar el espacio donde esté para evitar que se haga daño. Una vez paren las convulsiones, hay que tratar la fiebre pasándole una esponja empapada en agua tibia. No hay que dejar solo al niño ni colocarle nada en la boca. Una vez recuperado, lo mejor es que llaméis a vuestro pediatra. Si la convulsión vuelve y se prolonga más de 15 minutos, llamad a una ambulancia. El médico siempre sabrá qué hacer.

  • Cuerpo extraño en la nariz

    Es muy posible que nos demos cuenta días después, un síntoma es la mucosidad manchada de sangre. La presencia de un cuerpo extraño en la nariz no es grave pero se ha de evitar que el niño inhale el objeto, por lo que es necesario llevarlo al hospital. Tranquilizad al pequeño y haced que respire por la boca. ¡En el centro hospitalario el médico le extraerá el objeto en unos pocos minutos!

  • Fiebre alta

    La frente caliente es el primer síntoma de la fiebre pero, para aseguraros, debéis comprobar la temperatura con un termómetro. Para bajar la fiebre podéis empapar paños con agua tibia empezando por la cabeza y luego el resto del cuerpo. Si la fiebre dura más de 24 horas o existe algún síntoma adicional, contactad con vuestro médico. En niños menores de 6 meses las temperaturas superiores a 38ºC deben tomarse muy en serio.

  • Mordeduras de animales domésticos

    Lo primero que debéis a hacer es lavar la herida con agua y jabón y acudir al médico, incluso aunque creáis que no va a ser necesario poner puntos. Es importante tener en cuenta que seguramente os recetarán antibióticos para que no se infecte la herida o bien le pondrán la inyección del tétanos. ¡No temáis, las mascotas suelen ser muy pacientes con los más pequeños de la casa!

  • Sustos del recién nacido

    A los bebés les asusta mucho lo que no conocen y no es raro que les pongan nerviosos los ruidos de los electrodomésticos, los gritos de las personas o animales, o una simple sombra inquietante. Intentad que esté en lugares tranquilos para que no sufra muchos sobresaltos. Si mantenéis una actitud tranquila y segura, el contacto con vosotros le ayudará, el bebé lo percibirá. Evitad que se tenga que enfrentar a sus "pequeños fantasmas".

  • Vómitos

    Si vuestro hijo vomita de forma intermitente durante un período de 6 horas o más, sobre todo si tiene diarrea o fiebre, debéis acudir al médico. Por norma general, la causa de los vómitos es que algún alimento le ha sentado mal o bien se trata de una gastroenteritis. Pero si es continuo es necesario visitar al médico para descartar que pueda haber alguna causa más grave. El pediatra siempre sabrá qué hacer.

  • Si estáis preocupados, no dudéis en llamar a vuestro médico.

    A continuación os detallamos una serie de preguntas que vuestro pediatra os puede preguntar para determinar un diagnóstico por teléfono. Éstas os ayudarán a definir los síntomas para informar al médico.

    ¿Ha vomitado el niño o sufrido diarrea? ¿Tiene algún dolor? ¿Dónde está localizado? ¿Cuánto tiempo ha durado? ¿Le habéis dado algo para aliviarle? ¿Ha aumentado su temperatura? ¿Con qué rapidez apareció la fiebre y cuál fue la temperatura más alta? ¿Ha perdido la conciencia en algún momento? ¿Habéis observado glándulas hinchadas o erupción? ¿Ha tenido mareos o visión borrosa? El médico también os hará preguntas sobre el apetito y las pautas de sueño.

bibliografías

  • "Guía para el cuidado de tu hijo" de la Dra. Miriam Stoppard.
  • "Mis primeros 100 días" Guía médica para el recién nacido de José Luis Romero.
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